domingo, 21 de agosto de 2011

Chalra en Serraílla: corónica

Teníamos cierta sospecha de que, al cambiarse la charla de día, pocos serían los asistentes. La tarde asfixiaba con el calor estival durante el largo viaje desde casa y también tras llegar a la hermosa Serradilla. En el trayecto en coche, hablando con Bienvenido brotaban proyectos fuertes por los que apostar, comentarios de palabras extremeñas y teníamos cierto temor a que habláramos para un público reducido.

Según cruzamos las retortuñas de la carretera a la altura del río Tajo, llegamos a Serradilla un poco nerviosos. Buscamos entre sus calles la casa de Eduardo y su mujer, miembros de la asociación El duendi, para ultimar los preparativos. Allí nos encontramos con Gonzalo y su familia y mantuvimos una agradable conversación que nos calentaba para la charla que teníamos que hacer en unos minutos.
Al llegar a la casa de la cultura, encontramos a unas diez personas viendo la exposición fotográfica de Eduardo en el pasillo principal. A los poco minutos el recibidor y el pasillo se llenó de gente. Bienvenido dijo: Chacho, que aquí ai mucha genti! La verdad es que en poco tiempo se ocuparon los pasillos de la casa de la cultura, con interesados, las mujeres que iba a recitar después, miembros de la revista el Migajón, maestros, emigrantes y vecinos varios. Tan pronto como subimos al escenario del salón de actos/teatro comprendimos que la afluencia de gente poco tiempo tardó en llenar los asientos disponibles y una indescriptible alegría nos invadió el corazón al ver tanta gente interesada en la lengua extremeña. El patio de butacas y algunas partes del gallinero se encontraban llenas de personas deseosas de saber qué íbamos hablar, nosotros forasteros en el lugar, sobre aquello que llevan hablando ellos toda la vida.
Pilar hizo la presentación en estremeñu y a continuación comencé la charla en un desenvuelto estremeñu durante la siguiente media hora aproximadamente. Hablé sobre el OSCEC, nuestros propósitos, qué es el estremeñu, de dónde viene y los problemas a los que los hablantes se han enfrentado desde siempre y mucho más ahora: la mala conciencia, educación, falta de interés por los organismos competentes, ruptura generacional y la carencia de una normativa común. Para finalizar, Bienvenido leyó sobre el concepto del localismo (en palabra y mentalidad), problemas del estremeñu, el asociacionismo y la labor que llevan a cabo desde su asociación Pablo Gonzálvez González para la dinamización del estremeñu.


No bien acabamos de hablar, Pilar abrió el coloquio en el cual intervinieron maestros, emigrantes y vecinos varios reivindicando el estremeñu en las escuelas, quejándose de la vergüenza que sufren por hablar en la lengua materna con alguien que no sea del propio pueblo, el rechazo desde jóvenes a la lengua del pueblo inculcado por los profesores y maestros. Muy a bien se tomaron el dar la charla en estremeñu, pues en esa lengua intervino la mayoría que de los presentes hablaron después. Desafortunadamente, el coloquio duró menos de lo que la gente estaba dispuesta a hablar sobre nuestra particular lengua, pues el evento aún no estaba concluido.

Restaba como colofón una simpática comedia que interpretaron en serraillanu un grupo de mujeres del lugar que produjo las carcajadas de todos. Después de la función, varios serraillanus se acercaron a saludar amablemente y a dar ánimos con la labor que hemos iniciado para con nuestra lengua. Maestros y el propio alcalde nos saludaron con gratas palabras que despertaron en nuestro pecho las ganas, adormecidas por el descanso vacacional, de seguir luchando por el patrimonio oral.

La carava de después se alargó hasta la media noche con los miembros de la asociación El Duendi, la familia de uno de ellos y con el famoso Néstor, autor de los vídeos que muchos habéis visto del día del habla serradillana. Proyectos, intenciones y propuestas cruzaron de un lado a otro de la mesa sobre los botellines de refrescos, sin que faltaran las curiosidades, en un ambiente que nos acercó aún más al proyecto común de revitalizar nuestra lengua.

La amabilidad y familiaridad de los serradillanos, así como su interés por la lengua, quedó patente aquella tarde de agosto y que se prolongaría los sucesivos días con la IV edición del día del habla serraillana. El viaje a casa no pudo ser otra cosa sino un retorno satisfecho por haber hecho tan buenas migas con los vecinos de Serraílla, quienes sintieron cómo una pequeña esperanza brotaba al comprender que aún estamos a tiempo de que nuestra lengua perviva en el uso.

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